Pintada por Zurbarán entre 1635 y 1640, un famoso pintor de la época barroca española, el cuadro muestra la imagen del "Cordero de Dios" (Agnus Dei) de forma extraordinariamente naturalista.
El cordero lleva las cuatro patas atadas y sacadas hacia el espectador, dando así una mayor sensación de volumen, y se encuentra sobre un fondo neutro. Destaque para la minuciosidad con la que ha pintado el artista los bucles de lana.
